El Camino de Santiago del Norte atraviesa lugares únicos, donde la historia se mezcla con la naturaleza de forma mágica. Uno de esos rincones que muy pocos conocen se esconde en el corazón del municipio de Alfoz de Lloredo, un paraíso natural entre el mar y la montaña, famoso por los limoneros y su clima singular. Pero también por lo que guarda bajo tierra: cuevas con arte rupestre, testigos silenciosos de un pasado remoto.
Hoy te llevamos hasta un lugar que parece sacado de otro tiempo: la Cueva de las Aguas, en Novales, una joya arqueológica descubierta en 1909 por el investigador Hermilio Alcalde del Río. Esta cueva, cerrada al público pero accesible con permiso, guarda en su interior secretos del Paleolítico, como pinturas rupestres, grabados y restos de cerámica prehistórica.
Ecos de Altamira… a solo 6 kilómetros
La Cueva de las Aguas se sitúa a tan solo seis kilómetros en línea recta de Altamira, lo que ha llevado a pensar que, en tiempos del Magdaleniense, existieron núcleos poblacionales conectados o incluso compartidos entre ambas zonas. En su interior se documentaron dos bisontes rojos parcialmente grabados, similares a los de Altamira, así como signos enigmáticos: una parrilla, una “T”, y un grupo de diminutos puntos dentro de una almeja fosilizada…
Ruta en bici o a pie: naturaleza y arte
Aunque el acceso a la cueva está restringido, la ruta hasta ella es una experiencia inolvidable, ideal para quienes siguen el Camino del Norte en bici o a pie. El sendero, que serpentea junto a un arroyo entre verdes montañas, es perfecto para disfrutar de la naturaleza de Cantabria en su estado más puro.
Durante el recorrido, nos saluda la obra del artista Jesús Epifanio Crespo Rodríguez: La Dama del Bosque, símbolo de fertilidad, agua y vida.
Una cavidad que ruge
Aunque no podremos entrar en la Cueva de las Aguas, sí alcanzaremos una boca inferior, una cavidad estrecha que apenas tiene un recorrido de 10 metros, pero cuyo final es todo un espectáculo. Una caída de agua potente y sonora retumba entre las paredes de roca, creando una atmósfera que estremece. Allí nace el arroyo «El Recuesto» que recorrerá el municipio de Alfoz hasta llegar a la mar.
Se recomienda llevar linterna para apreciar todos los detalles del entorno y el juego de sombras y luces sobre la piedra húmeda.
Más allá de lo visual, la experiencia es profundamente sensorial: el rugido del agua en el interior de la cueva envuelve al visitante en una sensación casi mística.
La entrada está custodiada por otra escultura de Jesús Epifanio Crespo Rodríguez: La Roca de las Mariposas, que rinde homenaje al equilibrio natural y a las especies polinizadoras.
Visita a la entrada de la Cueva de las Aguas
Si bien el acceso interior sin permisos no es posible, sí se puede llegar hasta la entrada, ascendiendo una larga escalera de 208 escalones que nos guía colina arriba. Desde este punto también se pueden enlazar otras rutas, como la Ruta de las Minas, ideal para quienes buscan seguir explorando a pie o en bicicleta.
Un desvío mágico en el Camino del Norte
Este enclave poco conocido es un verdadero regalo para los viajeros que recorren el Camino de Santiago del Norte, ya sea a pie o en bicicleta. Un lugar donde se funden la historia, la naturaleza y el misterio, y que demuestra que Cantabria sigue guardando sorpresas para quienes se atreven a desviarse del camino principal.
Descubre el misterio de la Cueva de las Aguas y alójate en el corazón del Camino del Norte
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